El concepto de salvador resulta de los sentimientos de incapacidad que constantemente surge dentro de la conciencia masiva de la humanidad a través de la mente genética. 

Estos sentimientos están relacionados con la fragmentación del instrumento humano y con su incapacidad —mientras esté fragmentado— de asir completamente su perspectiva de totalidad y alcanzar sus orígenes divinos y aceptarse a sí mismo como igual con la Primera Fuente. De este modo resulta la aparentemente interminable búsqueda de ser salvado de la inadecuación e inseguridad que resulta de la fragmentación del instrumento humano.

El motivo para desarrollar la conciencia deriva del sentimiento de ser menos que completo. Y en concreto, del sentimiento de estar desconectado de la Primera Fuente debido al juicio imperfecto causado por la fragmentación del instrumento humano. 

Es mediante estos sentimientos que la fragmentación se perpetúa a sí misma para toda la especie y es pasada dentro de la mente genética, que es la base compartida del instrumento humano. 

La mente genética de la especie humana es el componente más poderoso de la jerarquía y está constituida por las propias condiciones del instrumento humano que vive en un contexto de tres dimensiones, de cinco sentidos,  que lo absorve por completo.